domingo, 13 de julio de 2014

El equipo por excelencia

Foto: fifa.com
La selección alemana se coronó campeona del mundo tras vencer por 1-0 a Argentina en la final. Los germanos fueron por lejos el mejor equipo del torneo y se llevaron un título que es consecuencia del trabajo de muchos años.

Gary Lineker dijo en 1990 una de esas frases que con el correr del tiempo se hacen leyendas. "El fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y siempre ganan los alemanes". Sin embargo, esto no se venía dando en tiempos recientes. Alemania era una selección que en los últimos años se metía siempre en las fases finales de los torneos pero no coronaba su actuación con el logro de un trofeo.

Los germanos arrancaron este proyecto para el Mundial de Alemania 2006, apostaron por un fútbol diferente para ellos, priorizando el trabajo colectivo y la tenencia del balón. Los resultados en el juego se notaron rápidamente pero en el palmarés tardaron. Semifinales en el 2006, final en la Euro 2008, semifinales en Mundial 2010 y Euro 2012. Alemania no se rindió, siguió apostando por lo mismo, por un fútbol vistoso, con el que eran capaz de arrollar a potencias pero faltaba eso final, eso que los llevara a volver a la gloria.

A lo largo del torneo, Alemania tuvo partidos brillantes y otros en los que pasaron apuros pero nunca negociaron el juego, siempre propusieron, siempre buscaron y al final, siempre consiguieron lo que habían ido a buscar. En algunos duelos brilló Thomas Müller, en otros destacó Toni Kroos, Manuel Neuer u otro jugador, pero en todos la figura fue el equipo, que a pesar de algunas dificultades no se resintió.

En el arranque del torneo Bastian Schweinsteiger no estaba en su mejor nivel físico, por lo que Philipp Lahm tuvo que ir al mediocampo. Müller jugó algunos partidos como hombre más adelantado en ataque y en otros retrocedió para darle lugar a Miroslav Klose. En la final, Sami Khedira se lesionó en el calentamiento y debió entrar Kramer. Este también tuvo que salir y en su lugar ingresó André Schürrle. El equipo estuvo siempre preparado para cubrir las bajas porque, aunque claramente algunos son mejores que otros, todos estaban capacitados para entrar y cubrir al 'titular'.

Alemania respetó su proyecto y finalmente cosechó el fruto de una apuesta que iba contra su juego histórico y no dudaron cuando los resultados no llegaban.

Argentina no fue un rival fácil. El equipo de Alejandro Sabella, contra lo que se decía en la previa del torneo, se hizo fuerte en defensa y mostró deficiencias en ataque. Lionel Messi fue la figura del equipo en la fase de grupos pero su brillo disminuyó considerablemente a partir de los cuartos de final. Sin embargo, la zaga se reforzó con el ingreso de Martín Demichelis y Javier Mascherano terminó siendo el mejor del equipo albiceleste por el alto nivel que mostró en todos los partidos.

Los germanos consagran con este triunfo en Brasil una gran generación encabezada por Philipp Lahm y Bastian Schweinsteiger, los capitanes del equipo, figuras mundiales usualmente infravaloradas porque no destacan por sus goles, sino por su eficiencia en sus puestos, porque donde los ponen hacen todo bien. Salvo Klose, los jugadores alemanes tienen varios años por delante para seguir estando en la élite y buscando más triunfos con la selección.

Le metieron cuatro al equipo de Cristiano Ronaldo, humillaron con un 7-1 al anfitrión y pentacampeón Brasil y le ganaron en la final al equipo de Lionel Messi. Alemania fue el mejor equipo y alza la Copa con toda justicia.

Rossana Salazar
@rossanasp

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