martes, 1 de julio de 2014

Trama nueva, final conocido

Foto: fifa.com
Francia y Alemania vencieron a Nigeria y Argelia y clasificaron a cuartos de final del Mundial. Los africanos estuvieron cerca de sorprende pero, como era de esperarse, ganaron los de siempre.

Es la historia conocida, acá solemos decir cuando nuestra selección pierde un partido que estuvo cerca de ganar ante un rival superior que "jugamos como nunca y perdimos como siempre". Esto es porque el fútbol sigue diviendo a los grandes de los chicos.

Las diferencias se acortan, como se vio en los partidos de este lunes, pero la mayoría de las ocasiones estas todavía se notan en los resultados. No basta con dominar, controlar el juego o tener ocasiones, para 'matar' a un grande hay que hacerlo todo bien, si no, el final sale de memoria.

Este lunes vimos a una Nigeria que controló a Francia en el primer tiempo, no le permitió casi tener opciones de gol pero tampoco las fabricó. El dominio se mantuvo en los primeros minutos del complemento pero con el 0-0 en el marcador, los galos mejoraron a partir de los 25 minutos y comenzaron a tener opciones.

Con otro nivel jerárquico en sus jugadores con respecto a sus rivales, Francia abrió la cuenta a los 79 y sentenció en el final. Nigeria se quedaba con las manos vacías porque no fue perfecto como necesitaba serlo. No facturó en las pocas que tuvo y cometió errores en las jugadas de los goles. Por error del rival o por mérito propio, a los de Didier Deschamps les daba igual, lo importante era ganar.

Luego fue el turno de Alemania ante Argelia. La gran mayoría pensó que los germanos iban a ganar de manera convincente. Sin embargo, encontramos a un equipo que no pasaba su mejor día y un cuadro africano que sabía controlar al rival y además amenazaba con rápidos contragolpes.

Götze no trascendía, Özil estaba desaparecido, Schweinsteiger equivocaba pases, Boateng era una puerta abierta en la defensa y Müller traicionaba su apellido errando ocasiones de gol. A pesar de todo eso Alemania llegaba pero ahí aparecía el portero Rais Mbolhi para negarles el gol. Argelia también tuvo opciones pero Manuel Neuer fue figura, anticipando los errores de su defensa para evitar la caída de su valla.

Antes del inicio del suplementario, se veía que los argelinos no daban más. Habían soportado de manera increíble por 90 minutos y tenían que seguir luchando por 30 más. Ya no podían. Los alemanes, en cambio, podían seguir. Tenían una vida más y la aprovecharon. En el suplementario se llevaron el partido.

Porque los grandes siempre tienen una vida más, no importa si están jugando bien o regular, no importa si el rival hace un trabajo digno o no, ni siquiera importa si lo merecen. Por algo se les considera grandes, porque casi siempre ponen sus nombres en estas instancias.

Rossana Salazar
@rossanasp

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