El equipo por excelencia

La selección alemana se coronó campeona del mundo tras vencer por 1-0 a Argentina en la final. Los germanos fueron por lejos el mejor equipo del torneo y se llevaron un título que es consecuencia del trabajo de muchos años.

Séptimo infierno

Alemania era favorita ante el local Brasil, lo cual ya decía bastante del actual 'Scratch', pero lo que ocurrió en el Mineirao fue una pesadilla jamás imaginada por la torcida.

Los hérores inesperados

David Luiz, Hummels, Van Gaal y Krul se llevaron las miradas en los partidos de cuartos de final. En Argentina, además, destacó el equipo por encima de la individualidad. Los favoritos se metieron a semifinales, sufriendo, pero entraron.

Esos no eran tan malos

Clasificó Argentina a los cuartos de final de la mano de Lionel Messi. Clasificó Argentina jugando sin gustarle casi a nadie. Muchos asocian a este Messi de esta Argentina con el Maradona de esa Argentina. Pero hay una diferencia notable.

Trama nueva, final conocido

Francia y Alemania vencieron a Nigeria y Argelia y clasificaron a cuartos de final del Mundial. Los africanos estuvieron cerca de sorprende pero, como era de esperarse, ganaron los de siempre.

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domingo, 16 de marzo de 2014

El sueño del campeón


La temporada de la máxima competición automovilística se inició esta madrugada. El alemán Nico Rosberg ganó en Australia la primera carrera del año, pero muchos no podemos seguir el campeonato sin pensar que Michael Schumacher sigue dormido.

El esquí es una actividad de relajamiento para la mayoría de las personas que lo practican. Es la finalidad de las vacaciones de miles escogen para alejarse de la presión diaria. Uno de ellas fue Michael Schumacher, el múltiple campeón de Fórmula 1, que fue a los Alpes franceses a esquiar un rato y sufrió un accidente tan terrible que no tuvo ni en los choques aparatosos conduciendo un monoplaza. La caída, un golpe en la cabeza que casi lo mata, la operación para retirar los coágulos y el coma inducido para tratar de salvarlo. Desde diciembre esperamos que despierte.

Él no esperó mucho para hacer su vida de carrera. Desde los cuatro años que empezó a correr un kart no paró nunca hasta hacerse el corredor más ganador de la historia. Aquí no vamos a decir que es el mejor o no porque saltarán los hinchas de Juan Manuel Fangio a exponer los cinco títulos del argentino que ganó cuatro de ellos de manera consecutiva en los años cincuenta. O los fanáticos de Ayrton Senna que dirán que sin Imola, Senninha dejaba sin récord al Kaiser de Hürth-Hermülheim. Aunque en este espacio respetamos oceánicamente a Senna, más todavía por haber sido un torcedor corinthiano de aquellos, lo cierto es que el destino quiso que no estuviera más en las pistas y le dio a Schumacher la oportunidad de entrar a la historia y él no la desaprovechó. Tanto así que ganó siete títulos, cinco de ellos de forma consecutiva dejando atrás el increíble récord de El Chueco.

¿Sabes cuántas veces ganó una carrera de F1 nuestro querido Schumi? 91 nada en 23 años de competencia. Tenía 25 cuando ganó su primer campeonato y era apenas su cuarta temporada en la máxima división del automovilismo. Ya destacaba en su Benetton Ford por espacio de años cuando pudo coronarse campeón por primera vez. Como para sazonar su historia le puso el picante de la tremenda polémica desatada por el accidente que tuvo con Damon Hill en la fecha final. Muchos lo acusan de haber chocado intencionalmente al inglés cuando perdió el control de su auto con lo que ninguno de los dos pudo sumar puntos esa vez. Pero ocurría que Hill estaba solo un punto debajo de Schumacher en la clasificación, de hecho iba a sumar lo suficiente para desplazar al Kaiser pero no pudo ser y la historia se escribió como se sabe.

Más adelante chocó esta de forma intencionada a Jacques Villeneuve, además de ganar carreras “amañadas” por su propia escudería que le ordenaba a Rubens Barrichello, su compañero de equipo, que le dejara ganar las carreras cuando este iba a hacerlo. Con el mismo Barrichello tuvo problemas años después cuando este corría por Williams Cosworth, y lo cerró de forma temeraria, arriesgando la integridad física de su ex compañero, cuando peleaban por el décimo lugar del GP de Hungría que daba un punto. No lo descalificaron pero fue sancionado con diez puestos.

Más allá de las polémicas, Schumi fue un piloto excepcional que supo enarbolar un bicampeonato mundial con Benetton en los noventa y que le permitió hacerse de un contrato con Ferrari, escudería por la que iba a conducir por once años. En ese lapso ganó cinco veces el campeonato mundial, todos seguidas entre el 2000 y el 2004. Al inicio no pudo con los Williams de Hill y Villeneuve y después tuvo que soportar la incuestionable superioridad de los Mc Laren con que Mika Hakkinen ganó los campeonatos del 98 y 99 pero después rompió todos los moldes con su penta campeonato para la escudería italiana que cortó una racha espantosa de 21 años sin poder ganar. Cuando se cansó de ganar, les cedió el paso a Kimi Raikkonen y a Fernando Alonso de Mc Laren y Renault respectivamente. Unos años después, volvería a competir para Mercedes pero ya sus mejores épocas habían pasado y debió retirarse.

Increíble que un hombre que vivió tan rápido y que supo sacarle la vuelta a cuanto obstáculo le puso la vida del motor, pueda estar como está por la piedra que le puso un paseíto en esquí. Esperamos su pronta recuperación, que despierte de ese sueño que no pidió y que nos permita así poder volver a disfrutar y verlo disfrutar de los GP sin la pena que causa saber que el más ganador lleva los ojos cerrados más tiempo del que debiera.

Diego del Rosario
@ElPelotero6

sábado, 1 de marzo de 2014

¿Qué hacemos con el 34?


En los últimos días se habla mucho sobre un tema que pasó hace 80 años: El campeonato de 1934. Oficialmente es de Universitario, Alianza Lima lo reclama para sí con sólidos argumentos. ¿Qué pasará? Nadie lo sabe. ¿Qué se puede hacer? Pensemos…

Si usted es uno de los flojos que aún no lee la historia completa, trataré de contársela rápido en pocas líneas. En 1934 se definían tres campeones: el de Reservas, el de Primeros Equipos y el Absoluto. Este último era el campeón nacional y salía de la suma de los puntos del Primer Equipo más la cuarta parte de los puntos del equipo de Reserva. Era el sistema vigente desde 1931 y todos lo sabían. En la última fecha se enfrentaban Universitario y Alianza Lima, líder y escolta respectivamente tanto en Primeros Equipos como en Reservas. La única combinación de resultados que haría que Alianza saliera campeón en lugar de la ‘U’ era que los victorianos ganaran ambos partidos; de esa manera iba a darse igualdad de puntos en Primeros Equipos entre los compadres pero los blanquiazules lo superarían en el torneo de Reservas. Esto finalmente sucedió y la tabla acumulada dejó a Alianza Lima con 26.75 puntos y a Universitario con 26.50. Campeón Absoluto (o nacional): Alianza Lima; Campeón de Primeros Equipos: Alianza Lima y Universitario; y, Campeón de Reservas: Alianza Lima. Oleado y sacramentado en boletines oficiales de la Liga de aquel entonces. Hasta ahí no cabía duda alguna.

Universitario reclamó por considerar injusto que el campeón nacional se definiera dando una ponderación tan alta al torneo de reservas y pidió que se juegue un partido para definir al campeón de Primeros Equipos, cosa que Alianza aceptó, según se entiende, por una cuestión de recaudación de taquilla. Ya corría 1935, e inicialmente el partido no se jugó en la fecha establecida porque ambos equipos tenían a sus figuras de gira y lo oficial pasó a ser Campeón Absoluto (o nacional): Alianza Lima; Campeón de Primeros Equipos: Desierto; y, Campeón de Reservas: Alianza Lima. En una fecha posterior, ya en julio de aquel año, el partido finalmente se jugó, lo ganaron los cremas por 2-1 y lo oficial se cambió a la siguiente forma Campeón Absoluto (o nacional): Alianza Lima; Campeón de Primeros Equipos: Universitario; y, Campeón de Reservas: Alianza Lima. Así se entendió entonces y por varios años hasta que en algún punto de la historia entre los años sesenta y setenta la prensa empezó a referirse a Universitario como campeón del 34, nadie reclamó y tanto es así que se asumió a los merengues campeones de dicho año que la FPF en su libro por sus 75 años oficializó el título de Universitario de 1934. Nadie reclamó entonces y hasta estos días en que el tema colorea las discusiones futboleras. Les cuento la historia lo más breve posible pero si quieren el detalle, lo pueden ver en diferentes webs como Dechalaca o Pase de Desprecio.

¿Qué reclama Alianza?

Alianza Lima reclama que se le reponga el título que le fue despojado. Efectivamente Alianza era el Campeón Nacional reconocido por la Liga y por un motivo inexplicable de pronto dejó de serlo en favor de Universitario. ¿Es justo? Parece que sí. Sin embargo, hay un tema que no se está considerando y es la indefinición que existe entorno de la retroactividad del campeonato que se disputó en ese partido extra en julio de 1935.

Alianza aceptó jugar ese partido extra tras el reclamo de Universitario para definir el Torneo de Primeros Equipos y finalmente lo perdió. Nunca se dijo que afectaba el Torneo Absoluto pero tampoco se especificó que no lo afectaba. Si las bases indicaban que el Absoluto se definía con la suma de los puntos de los Primeros Equipos, y luego de ese partido extra, ¿no le correspondería a Universitario sumar, finalmente, los puntos de dicho encuentro en el cómputo final del Absoluto? Es una pregunta suelta que los abogados podrían responder con asideros legales.

Diplomacia, señores

Se debe ser excesivamente cuidadoso para definir el tema. Sinceramente, no quisiera estar en los zapatos de quienes deben definir un caso que ocurrió hace ochenta años, mucho antes de que nacieran los jueces de la FPF que hoy se encuentran con este regalito de finales de verano. Tampoco aparece malo (por más que le llovieran la críticas) el esquive reciente de Manuel Burga ante el cuestionamiento; imagínese usted, lector, qué hubiera respondido si lo atolondran con este caso que no estaba en su agenda. No es nada sencillo y si toma parte por uno u otro antes de que se analice a profundidad, la patinada y posterior descalabro eran casi garantizados.

Los dos equipos tienen de dónde agarrarse y hay argumentos fuertes de ambas partes. Cualquiera sea la decisión que se tome dejará a uno con los crespos hechos y le dará qué hablar contra la Federación y sus actuales dirigentes que nada tuvieron que ver con la aparición del embrollo. No es por hacer la de Pilatos, pero declarar campeones a ambos podría ser una opción viable. Si había en aquel entonces un doble campeón de Primeros Equipos, ¿por qué no podía haber un doble campeón Absoluto? La figura se hace una opción a considerar porque los dos parecen tener razón y porque hay vacíos en las bases y acuerdos de entonces. De paso que se evitan posibles reacciones violentas, la U sigue buscando su estrella 27 y Alianza podrá jactarse de ser el único tetracampeón. ¿Qué tal? ¿No? #DigoNoMás
 
Diego del Rosario
@ElPelotero6

viernes, 28 de febrero de 2014

La leyenda italiana


Un 28 de febrero, hace 72 años al noroeste de Italia, en un pequeño pueblo agrícola llamado Mariano del Friuli, nació uno de los mejores arqueros que ha tenido el fútbol mundial y en especial el italiano. Nos estamos refiriendo al increíble Dino Zoff.

Con una inusual demora para iniciar su carrera, fue recién a los 17 años que empezó a atajar en un equipo de su pueblo llamado Marianese. Luego de dos años haría su debut en el Calcio con el Udinese en donde atajaría por dos temporadas. En 1963, “Il Nazionale” fue transferido al Mantova en donde desarrollaría todo su talento y en donde aprendería lo que más adelante lo iba a llevar a la gloria. Tras cuatro años en Mantua, fichó por el Napoli. Por esos años, Zoff ya era un jugador de selección y logró consagrarse en ella al ganar la Eurocopa del año 1968 celebrada en su natal Italia.

Dino recordaba hace algunos años lo que significó el encuentro con la Unión Soviética por la semifinal del torneo: “Fue un partido inolvidable que jugamos muy bien. Fue especial para mí porque jugaba en el SSC Napoli en ese momento. El ambiente fue increíble en un San Paolo completamente repleto. Estuvimos con un jugador menos desde el minuto cinco porque Gianni Rivera se lesionó y en aquella época no existían los cambios, por lo que tuvimos que aguantar casi todo el partido con diez. Estuvimos concentrados para defender bien. Buscamos el gol, pero fue complicado por lo que el partido se decidió con el lanzamiento de una moneda”.

A los 30 años llegaría a la Juventus de Turín para quedarse hasta su retiro. Esta fue su época dorada y en donde logró muchos récords como por ejemplo jugar 332 partidos consecutivos como titular o mantener su portería invicta durante 903 minutos. Además de eso logró un importante palmarés, consiguiendo 6 torneos de Liga, 2 Copas de Italia y una Copa Uefa (hoy llamada Europa League).

Sin duda alguna lo mejor llegaría en el año 1982 en la disputa de la Copa Mundial de España, junto a jugadores de otro planeta como Gentilli, Tardelli o Paolo Rossi; a sus 40 años y siendo capitán del equipo, conquistaría dicho campeonato mundial. Un año después se retiraría y tomaría el buzo de preparador de arqueros y posteriormente de entrenador, en donde dirigiría a Juventus, Lazio y Fiorentina además de la selección italiana entre los años 1998 y 2000.

Recordemos que Zoff ha sido el jugador con mayor edad en conquistar una Copa Del Mundo.

Renzo Roggero
@Renzzo84

sábado, 22 de febrero de 2014

Silbato Yamasaki

 
 
Don Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, cumplió 85 años. Hubo un peruano vinculado al deporte que también lo estuvo a la producción del súper comediante mexicano. Se trata de don Arturo Yamasaki, el ex réferi de fútbol, quien falleció el año pasado, que apareció de una u otra forma en los programas y películas del genio azteca. Conozcamos un poco de su historia.
 
“¿Judo-karate con Silbato Yamasaki?”. Sepan disculpar la licencia, pero a este servidor le resulta imposible recordar a don Arturo Yamasaki sin una sonrisa. Tan fanático del fútbol como de Chespirito siempre evoco así a quien diera nombre a uno de los villanos que creó Roberto Gómez Bolaños para que enfrente el Chapulín Colorado. Ese enorme karateca se llamaba como el señor que aquí recordamos con alegría, aunque no derrotara al de la antenitas de vinil, y con orgullo por su reconocida y exitosa trayectoria como árbitro de fútbol a nivel mundial. Don Arturo posee un historial envidiable con su participación en tres Copas del Mundo: Chile 62, Inglaterra 66 y México 70, donde fue el peruano que llegó más lejos porque si a la selección nacional la eliminaron en cuartos de final, él estuvo en la semifinal tal como sucedió en Chile.
 
En aquella oportunidad, en el vecino país sureño le tocó dirigir el partido entre el local y Brasil por el pase a la final. ¿Jugadores chilenos memorables de aquel partido? Pocos, recordemos que los mapochos llegaron más pateando que jugando por lo que no pudo derrotar a un equipo claramente superior en lo futbolístico y cayó por 2-4. En aquella escuadra brasileña sí podemos recordar a varios gigantes que don Arturo arbitró en aquella oportunidad como Mario Zagallo, Vavá, Djalma Santos, el capitán Mauro Ramos, el portero Gilmar, nuestro recordado Didí y la figura excluyente de ‘Mané’ Garrincha. Para esa altura del campeonato, Pelé ya había sido liquidado a golpes en aquel Mundial de la deslealtad en los campos de juego; pero quien en ese partido fue liquidado de la final fue Garrincha, pues a Yamasaki le interesó poco quién fuera y lo expulsó a siete minutos del final.
 
También dirigió a los ingleses campeones del mundo en el partido en que derrotaron a Francia por 2-0 con el doblete de Hunt. Ese 20 de julio de 1966 estuvieron en la cancha Sir Gordon Banks, los Charlton, Bobby Moore de capitán, Nobby Stiles (quien fuera el único amonestado del partido), entre otros. Pero su pico más alto llegaría en el Mundial de México, país en el que ya llevaba radicando dos años y que importó su sabiduría arbitral para potenciar a los réferis de aquel país. En dicha ocasión fue el juez del llamado “Partido del Siglo” que disputaron las selecciones de Italia y Alemania por la semifinal. Sepp Maier, Giacinto Facchetti, Berti Vogts, Sandro Mazzola, Franz Beckenbauer, Roberto Boninsegna, Wolfgang Overath, Angelo Domenghini, Uwe Seller, Luigi Riva, Gerd Muller… ¿quiere más? A todos esos monstruos dirigió don Arturo en un partido inolvidable que Italia empezó ganando a los 8’ y que se fue al alargue porque Alemania empató en el minuto final del partido. En tiempos extras, Beckenbauer jugó con el brazo en un cabestrillo, algo impensable en los tiempos actuales. El mismo Kaiser le reclamó a poco del final que cobrara un penal a favor de los suyos, pero el réferi se mantuvo firme en que la falta se cometió fuera del área. Años después, el mismo futbolista reconoció que así había sido. En esos treinta minutos se marcaron cinco goles mutuamente hasta que Italia sacó ventaja 4-3 y clasificó a la final.
 
Hay otras participaciones memorables de Arturo Yamasaki en el fútbol mundial. Estuvo en los Juegos Olímpicos de México 68 y también en la Copa América que Bolivia ganó como local en 1963, la única hasta ahora que consiguió el país altiplánico. A nivel de clubes tampoco podía faltar y arbitró la triple final de Copa Libertadores que en 1965 Independiente de Avellaneda le ganó a Peñarol. Fue la primera de las siete que los Diablos Rojos han obtenido. Yamasaki también los dirigió en el partido de vuelta de la Copa Intercontinental que en ese tiempo se definía en dos encuentros. En aquella oportunidad a los Rojos no les fue bien y solo empataron sin goles y perdieron la Copa pues en Italia, ante el Inter, habían sido derrotados 3-0. Don Ricardo Pavoni, el inolvidable ‘Chivo’ (por su cabellera y no por otra cosa), declaró en una entrevista concedida a El Gráfico años atrás, que sus compañeros sospechaban que “los tanos se dieron con todo en ese partido porque al descanso se fueron muertos y regresaron unos aviones”. Hacía referencia a la posible llegada del doping al continente americano cortesía de los europeos. No todo podía ser tan sencillo en los partidos de don Arturo más allá de que él no pudo haber hecho nada al respecto.
 
Más bien sí pudo cuando aún dirigía en el Perú y protagonizó junto a Tito Drago una de las anécdotas futboleras que permanecen indelebles en el tiempo. Ocurre que le tocó pitar un partido de Municipal, el equipo de Drago, a las 3:30 del domingo y a las 5:00 se llevaba a cabo el “Clásico de las Américas” en el hipódromo de Monterrico. Tito era burrero a morir y desde el inicio del partido buscó que hacerse expulsar reclamando airadamente y con epítetos muy subidos a don Arturo quien, conociendo la afición de futbolista, notó pronto su estrategia para escaparse al estadio. Le ganó totalmente la partida a Tito pues lo llamó aparte y le dijo “Mi señor, ya déjese de estar molestando y comportándose así, porque no lo voy a expulsar; sabe que… hoy no va a ir a las carreras”. La molestia de Tito Drago fue mucho mayor cuando descubrió que no iba al hipódromo ese día sino que además lo expulsaron a dos minutos del final cuando ya ni valía la pena hacer el intento de llegar allá a tiempo.
 
En México pasó una vez, pitando un Guadalajara – Cruz Azul, que Sebas Ponce le dijo “don Arturito, márquenos un penal por favor” y él le respondió “acérquese al área pues, porque a la mitad del campo esta dificilísimo marcar un penal.” Pasaba que Las Chivas en esa temporada tenía un equipo decididamente malo y estaba siendo apabullado por los cementeros. “No hubo de piña”, Guadalajara siguió dominado en su campo lo que quedó del juego y jamás le pudo cumplir tan singular pedido al jugador de Las Chivas.
 
“¿Qué te pasa, Chanfle? Ya estuvo bueno, ahora sí te expulso. ¡Fuera de la cancha!”.  Sepan disculpar esta otra licencia, pero me resulta imposible recordar las historias de Arturo Yamasaki sin una sonrisa en la cara. ¿Qué de dónde es esa frase? ¿Cómo? ¿Aún no la reconoce? Es de “El Chanfle”, la película de Chespirito, en el momento en que quiere que lo expulsen para ir a ver  a su mujer que estaba siendo atendida en los camerinos del estadio Azteca. Ese árbitro era Yamasaki, es que don Arturo estuvo en todas, hasta en el cine.
 
Diego del Rosario
@ElPelotero6 

martes, 11 de febrero de 2014

La primera Joya




Empieza la fase de grupos de la Copa Libertadores y además de Universitario y Real Garcilaso, dos peruanos disputarán el torneo con camisetas uruguayas: Rinaldo Cruzado y Paolo Hurtado. El ‘Caballito’ jugará por Peñarol como hace mucho tiempo lo hiciera don Juan Joya Cordero.

Hoy empieza a rodar la pelota por Copa Libertadores. Es cierto que la primera etapa ya pasó, pero para los que conocemos el certamen continental desde hace más de 20 años, siempre entenderemos esos partidos dobles eliminatorios como un extra a la verdadera competición que, queremos creer, empieza recién con los grupos. Destaca en el Grupo 8 el glorioso Peñarol de Montevideo, cinco veces ganador del trofeo, que espera recuperar el brillo copero que en antaño lo distinguió y hace mucho se opacó. En sus filas se encuentra nuestro compatriota Paolo Hurtado quien espera poder emular el buen paso que tuvieron otros peruanos como Víctor Hurtado y Eduardo ‘Sucre’ Flores. Aquel la rompió en los ochenta y este otro lo hizo en los setenta, antes de que sus inconductas acabaran no solo con su carrera sino también con su vida. Sin embargo, si  el ‘Caballito’ quiere ponerse la valla más alta, la que tiene que superar es la que dejó Juan Joya Cordero.

El exquisito y explosivo delantero que se formó en Alianza Lima no solo defendió con éxito al cuadro mirasol a nivel local, donde obtuvo el campeonato charrúa seis veces (tres bicampeonatos) en nueve años, si no que también fue una muy alta figura manya a nivel internacional. Joya llegó a Peñarol en 1961, luego de un efímero paso por el River Plate el año anterior, ese en el que el carbonero ganaba la primera edición de la Copa Libertadores. Es decir, Joya llegó a reforzar al campeón continental y sí que potenció al ya poderoso equipo montevideano. En su primer partido copero enfrentó a Universitario de Deportes en la capital uruguaya y, muy aliancista él, la mandó al fondo por partida doble en aquella goleada por 5-0. En la semifinal se vio las caras con Olimpia de Paraguay, el finalista de la edición anterior, y fue quien marcó el primer gol de la serie que ganaría el manya por 5-2 en el global. En la final ante Palmeiras no anotó, pero ya era titular indiscutible en equipo de gigantes como Luis Cubilla, Pepe Sacía, Alberto Spencer, Roberto Matosas que eran dirigidos por Roberto Scarone, el técnico que los hizo ganar.

Para los años siguientes, Peñarol perdió protagonismo a manos del Santos de Pelé y del Boca Juniors, que tampoco pudo superar al Peixé de aquellos años. No estuvo en la Copa del 64 y regresó al año siguiente para caer en la final ante el nuevo coloso del fútbol sudamericano: Independiente de Avellaneda. En esa Libertadores, Peñarol al menos pudo darse el gusto de cobrarse la revancha ante Santos en la semifinal a tres partidos, en la que Joya anotó un gol en el juego decisivo (el otro lo consiguió Sacía y el descuento fue de Pelé, nada menos). La final ante Los Diablos Rojos también fue a tres partidos y Joya también marcó en el tercero de ellos, pero en aquella oportunidad su equipo cayó derrotado 4-1.

Juan Joya, inamovible en la oncena manya, volvió a la gloria junto a Peñarol para 1966 y de la mano del legendario Roque Máspoli. Con un formato diferente para el torneo, el carbonero ganó el Grupo 3 que también conformaba su archirrival Nacional, los bolivianos Wilstermann y Deportivo Municipal y los ecuatorianos Emelec y Nueve de octubre. En la semifinal superó a la Universidad Católica de Chile y al desinflado Nacional que perdió los dos Clásicos y permitió que el llamado campeón Sudamericano del Siglo XX dispute su quinta final en seis años. El rival era River Plate, donde había estado Juan Joya y este no tuvo mejor idea que marcarle el 2-0 que cerró el primero de los tres partidos que le dieron a Peñarol su tercera Copa Libertadores y la segunda para la cuenta personal de Joya.

A no olvidar nunca a esta gloria de nuestro fútbol, “Negro el 11” como lo bautizó el radial Hebert Pinto por el número que Joya llevaba en la espalda y la afición a la ruleta del casino que profesaba el locutor. No solo debe recordársele por tan curioso apelativo si no también por los campeonatos mencionados que ganó a los que debe sumársele las Copas Intercontinentales obtenidas ante el Benfica de Eusebio (al que le anotó dos goles en el partido de vuelta) y el Real Madrid de Paco Gento, al que derrotó de local y visitante. Es el primer peruano ganador de la Copa Libertadores y de la Copa Intercontinental y es una figura que escribió con indeleble su nombre en la memoria de los hinchas de Peñarol por lo que hizo en los tiempos en que era uno de los mejores equipos del mundo. Incluso jugó partidos amistosos por la selección uruguaya. Juan Joya es nuestra estrella a nivel continental y probablemente, la más brillante de todas en la historia.

Diego del Rosario
@ElPelotero6