jueves, 3 de julio de 2014

Esos no eran tan malos

Foto: fifa.com
Clasificó Argentina a los cuartos de final de la mano de Lionel Messi. Clasificó Argentina jugando sin gustarle casi a nadie. Muchos asocian a este Messi de esta Argentina con el Maradona de esa Argentina. Pero hay una diferencia notable.

Uno ve jugar a la Argentina de Sabella y no hay nada que llame la atención más que los chispazos del enano. Es lamentable el bloque defensivo y nula la creación en el mediocampo. El portero está de regular para bueno pero no pasa de ahí. Si el fútbol fuera justo, los albicelestes hubieran dejado ya el Mundial. Pero resulta que el fútbol encuentra la manera de hacer justicia para mantener a los argentinos en Brasil pues en su equipo hay UNO diferente: Lionel Messi. Tantas veces criticado porque no aportaba en la medida de lo esperado a su selección, en este Mundial se ha destapado como el verdadero salvador de los gauchos. Decisivo con sus goles y asistencias en todos los partidos; por él es que Argentina gana, con las justas pero gana.

Los nostálgicos, los que viven esperando encontrar al nuevo rey que la profecía prometía, buscan encontrar el símil de él con Diego Maradona. El Pelusa que, como él, era bajo de estatura pero de gigantesco nivel futbolístico. El Diego que como él, aparecía como una centella para acabar con la lógica y hacer que su equipo siga avanzando en el Mundial de México, en el caso suyo. El último gran capitán que como él, estaba rodeado de un equipo malo… ¿seguro?

Sí, claro, los diez que acompañaban a Maradona en el 86 muy probablemente no hubieran logrado tanto si no fuera porque les tocó Diego Armando en contemporaneidad. Sin embargo no se puede negar que Valdano y Burruchaga hicieron un buen Mundial escoltando el trabajo del ‘10’. Un poco más atrás, Batista, Ruggeri, Brown, Olarticoechea fueron los que corrieron de más y que no tenían empacho en moler a aquel osado inocente que quisiera propasarse y tratar de malograrle la tarde Pumpido, quien supo cuidar muy bien la valla albiceleste. Prácticamente todo el equipo tuvo, al menos, un nivel aceptable. Pasa que el brillo del Pibe de Oro opacaba cualquier destello que pudieran tener los demás.

¿Y Messi con quién está? Me dirán que estuvo el ‘Kun’ hasta la lesión, que anda Higuaín, Di María, Lavezzi y… ¿y? Ninguno de ellos ha dado ni el 50% de lo que se esperaba. Ni hablar de lo que es atrás la cosa pues ahora resulta que el mejor de la cancha es Marcos Rojo quien fue el blanco no de las críticas sino de las burlas por su discreto nivel futbolístico. Eso es una realidad: A Messi, en la cancha, no lo está apoyando nadie. 

Es probable que Argentina siga avanzando pues el rival que tiene en cuartos no es ningún cuco y tiene a Messi jugando en este nivel. Pero en la semifinal se encontrará, finalmente, con un equipo de verdad. Por supuesto estoy suponiendo que su oponente será Holanda que debería desbaratar la ilusión argentina a punta de un juego de conjunto de nivel. Si acaso superara ese escollo y luego llegara a imponerse en la final, obvio que ya estoy hablando de Lio solo y ya no del equipo, habrá que rendirse ante mejor jugador argentino de todos los tiempos y de este Mundial. Sería demasiado milagro, más aún que los de Diego, porque ganarle a los más bravos de hoy, cargando a esos diez muertos, es algo que no lo hace ni D10S.

Diego del Rosario
@ElPelotero6

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