Si el Mundial me va a prometer equipos y figuras que después no rinden, quiero que me regale otros equipos y figuras como las que estamos viendo.
El fin de semana ha estado cargado de encantadoras decepciones. Los grupos F, G y H, donde están Argentina, Alemania, Portugal y Bélgica habían dejado distintas sensaciones al final de la primera jornada. Argentina fue más que Bosnia, pero no pudo consolidar un resultado contundente que refleje su superioridad. Quedó al debe y debía honrar su obligación ante Irán porque, “¿qué es Irán?”
Alemania había destruido a Portugal y lo ponía como fijo competidor de Brasil en la lucha por título de este Mundial. Como evidente contraparte, los que lidera Cristiano Ronaldo se vieron bastante desteñidos y era mandatorio que se desquiten contra Estados Unidos porque “a Estados Unidos le puede ganar fácil”. Mientras tanto, Bélgica hacía su aparición en Brasil 2014 acaparando miradas por el favoritismo que le otorgó el haber ganado su grupo clasificatorio de manera invicta. Apenas pudo superar a Argelia y también dejó pendiente la gran actuación; contra Rusia iba a ser porque “son mejores pues”.
Pero lo que nos tocó ver este fin de semana fue un tobogán de emociones que contradijo lo prometido. Ya estaban todos descarrilados o enrumbados y se salieron de la ruta otra vez. Argentina clasificó pero dejó más cuestionamientos que las leyes del Corán aquí en Occidente. Alemania, que se iba de robo, puso a Miroslav Klose en la historia como máximo goleador de los Mundiales junto al Gordo más bueno, pero los alegres y divertidos resultaron los ghaneses que le robaron un empate que debió ser triunfo. Bélgica se mostró más frío que Siberia y le ganó a los soviéticos sobre la hora y sin mayor merecimiento. Finalmente, Portugal, con Cristiano Ronaldo y todo, estuvo a segundos de quedar matemáticamente eliminada, hasta que el Comandante teledirigió un centro a la cabeza de Varela y extendió la agonía lusa.
Los hinchas de los equipos grandes somos la mayoría. Obviamente queremos que avancen lo más posible en la Copa y sus opacos resultados nos tienen decepcionados y seguro estaríamos más que tristes o molestos si estuvieran quedando eliminados o avanzando con miserias ante equipos mezquinos, aliados de la fortuna y del azar. Pero no es así. Los que les están plantando cara no sacan los resultados al champazo, trabajan una idea clara y la ejecutan muy bien. El Mundial no nos sabe como queríamos pero nos está dejando un gusto por demás agradable.
Desde ayer me entero que muchos quieren comprarse la camiseta de Irán. Ok, no, soy solo yo, pero no serán muchos los que me dirán que estoy loco por querer hacerlo. El equipo al que bombardean de bromas por no tener figuras fuera de su liga local, le hizo un partido increíble a la bicampeona mundial Argentina de Messi y se quedó a un minuto de completar un partido perfecto. Ni el odioso resultado contradice que los que hablan persa jugaron más que muy bien.
Ghana ya la había hecho bien ante Estados Unidos, pero no se le tenía fe para hacerle el pare a Alemania; pues jugó de forma sobresaliente a punta de velocidad, quimba, alegría, inventiva y gol. Debió ganar, pero sabemos que Alemania tiene pacto con el diablo y no pierde nunca estos partidos.
Bélgica clasificó ante Rusia que juega regular, en el mejor de los casos. En los octavos debería ser derrotada por quien le toque enfrentar pues ha mostrado uno de los niveles más bajos de la competición. Esto desilusiona a varios que la daban como favorita para llegar a los puestos más altos. ¿Cuál es el lado amable? Encuentro uno, para mí, pues nunca le creí a este equipo y no oculto una suerte de satisfacción de ver tan desprolija a esta selección. Nada contra los belgas, solo contra los desesperaditos que ven grandes equipos en unos que tienen que madurar, que seguro darán mucho más en un futuro mediano, pero no ahora. Hay que aprender a ver.
Lo más difícil de asimilar para la mitad del planeta fútbol es que CR7 está a punto de quedar fuera de la Copa del Mundo, nuevamente sin dar fuego. Llegó a su tercer Mundial habiendo marcado solo dos goles intrascendentes en las ediciones pasadas y en Brasil aún no logra marcar. Puso un centro de maravilla para lograr la igualdad ante Estados Unidos cuando ya le bajaban el telón a su Portugal, pero nada más. Los ibéricos sostienen la desilusión entre sus hinchas, pero a cambio surgen estos norteamericanos. Unos yankees de juego ordenado, frontal, fuerte y eficiente. Unos segundos más y llegaban a los octavos de final antes que la misma Alemania. Le ganaron bien a Ghana antes así que estamos viendo que el equipo que dirige Jürgen Klinsmann es una gratísima realidad.
Los favoritos se desmoronan y decepcionan, pero en cambio aparecen otros equipos chicos que juegan mejor que los grandes. Si va a ser así la cosa, el Mundial me puede seguir “decepcionando” cuanto quiera.
Diego del Rosario
@ElPelotero6




0 comentarios:
Publicar un comentario