El equipo por excelencia

La selección alemana se coronó campeona del mundo tras vencer por 1-0 a Argentina en la final. Los germanos fueron por lejos el mejor equipo del torneo y se llevaron un título que es consecuencia del trabajo de muchos años.

Séptimo infierno

Alemania era favorita ante el local Brasil, lo cual ya decía bastante del actual 'Scratch', pero lo que ocurrió en el Mineirao fue una pesadilla jamás imaginada por la torcida.

Los hérores inesperados

David Luiz, Hummels, Van Gaal y Krul se llevaron las miradas en los partidos de cuartos de final. En Argentina, además, destacó el equipo por encima de la individualidad. Los favoritos se metieron a semifinales, sufriendo, pero entraron.

Esos no eran tan malos

Clasificó Argentina a los cuartos de final de la mano de Lionel Messi. Clasificó Argentina jugando sin gustarle casi a nadie. Muchos asocian a este Messi de esta Argentina con el Maradona de esa Argentina. Pero hay una diferencia notable.

Trama nueva, final conocido

Francia y Alemania vencieron a Nigeria y Argelia y clasificaron a cuartos de final del Mundial. Los africanos estuvieron cerca de sorprende pero, como era de esperarse, ganaron los de siempre.

domingo, 13 de julio de 2014

El equipo por excelencia

Foto: fifa.com
La selección alemana se coronó campeona del mundo tras vencer por 1-0 a Argentina en la final. Los germanos fueron por lejos el mejor equipo del torneo y se llevaron un título que es consecuencia del trabajo de muchos años.

Gary Lineker dijo en 1990 una de esas frases que con el correr del tiempo se hacen leyendas. "El fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y siempre ganan los alemanes". Sin embargo, esto no se venía dando en tiempos recientes. Alemania era una selección que en los últimos años se metía siempre en las fases finales de los torneos pero no coronaba su actuación con el logro de un trofeo.

Los germanos arrancaron este proyecto para el Mundial de Alemania 2006, apostaron por un fútbol diferente para ellos, priorizando el trabajo colectivo y la tenencia del balón. Los resultados en el juego se notaron rápidamente pero en el palmarés tardaron. Semifinales en el 2006, final en la Euro 2008, semifinales en Mundial 2010 y Euro 2012. Alemania no se rindió, siguió apostando por lo mismo, por un fútbol vistoso, con el que eran capaz de arrollar a potencias pero faltaba eso final, eso que los llevara a volver a la gloria.

A lo largo del torneo, Alemania tuvo partidos brillantes y otros en los que pasaron apuros pero nunca negociaron el juego, siempre propusieron, siempre buscaron y al final, siempre consiguieron lo que habían ido a buscar. En algunos duelos brilló Thomas Müller, en otros destacó Toni Kroos, Manuel Neuer u otro jugador, pero en todos la figura fue el equipo, que a pesar de algunas dificultades no se resintió.

En el arranque del torneo Bastian Schweinsteiger no estaba en su mejor nivel físico, por lo que Philipp Lahm tuvo que ir al mediocampo. Müller jugó algunos partidos como hombre más adelantado en ataque y en otros retrocedió para darle lugar a Miroslav Klose. En la final, Sami Khedira se lesionó en el calentamiento y debió entrar Kramer. Este también tuvo que salir y en su lugar ingresó André Schürrle. El equipo estuvo siempre preparado para cubrir las bajas porque, aunque claramente algunos son mejores que otros, todos estaban capacitados para entrar y cubrir al 'titular'.

Alemania respetó su proyecto y finalmente cosechó el fruto de una apuesta que iba contra su juego histórico y no dudaron cuando los resultados no llegaban.

Argentina no fue un rival fácil. El equipo de Alejandro Sabella, contra lo que se decía en la previa del torneo, se hizo fuerte en defensa y mostró deficiencias en ataque. Lionel Messi fue la figura del equipo en la fase de grupos pero su brillo disminuyó considerablemente a partir de los cuartos de final. Sin embargo, la zaga se reforzó con el ingreso de Martín Demichelis y Javier Mascherano terminó siendo el mejor del equipo albiceleste por el alto nivel que mostró en todos los partidos.

Los germanos consagran con este triunfo en Brasil una gran generación encabezada por Philipp Lahm y Bastian Schweinsteiger, los capitanes del equipo, figuras mundiales usualmente infravaloradas porque no destacan por sus goles, sino por su eficiencia en sus puestos, porque donde los ponen hacen todo bien. Salvo Klose, los jugadores alemanes tienen varios años por delante para seguir estando en la élite y buscando más triunfos con la selección.

Le metieron cuatro al equipo de Cristiano Ronaldo, humillaron con un 7-1 al anfitrión y pentacampeón Brasil y le ganaron en la final al equipo de Lionel Messi. Alemania fue el mejor equipo y alza la Copa con toda justicia.

Rossana Salazar
@rossanasp

martes, 8 de julio de 2014

Séptimo infierno

Foto: fifa.com
Alemania era favorita ante el local Brasil, lo cual ya decía bastante del actual 'Scratch', pero lo que ocurrió en el Mineirao fue una pesadilla jamás imaginada por la torcida.

No fue un baile, fue una masacre. Fue la pelea entre un robot y un muñeco de trapo, un partido tan catástrofico para los locales que la historia del Maracanazo parece una travesura de niños. El trauma de 64 años para los brasileños ya tiene sustituto y este es todavía más doloroso.

Brasil no había hecho un gran torneo, no hay necesidad de repetirlo, pero en su último partido ante Colombia había mostrado algo de mejora. Sin embargo, el golpe que significó la lesión de la estrella Neymar y la suspensión del capitán Thiago Silva fue demasiado junto a la falta de argumentos que presentó el equipo de Luiz Felipe Scolari en el duelo ante los germanos.

Alemania y Brasil ofrecieron sobre el campo dos imágenes tan distintas como increíbles, cada una a su modo. Los teutones dieron una exhibición que será recordada por todos los que la vimos por siempre. Alemania fue una máquina que funcionó a la perfección, sin una sola grieta a lo largo del encuentro. Ya venían demostrando durante el Mundial lo sólidos que eran, pero lo del martes en el Mineirao fue mucho más de lo que nos habían ofrecido antes, mucho más de lo que habíamos imaginado. 

Le salió todo al equipo de Löw, vimos seguramente el mejor partido en las carreras de Sami Khedira y Toni Kroos, una nueva gran actuación de Manuel Neuer, a Miroslav Klose romper un récord y a Thomas Müller volver a mostrar credenciales para ser quien rompa en unos años ese récord.

Todo lo contrario fue Brasil. Más allá de unos primeros minutos en los que salieron al ataque, los locales no pudieron hacer nada más que sacar la pelota de su propio arco cada vez que los 'desalmados' alemanes los lastimaban. Scolari apostó por el grupo que ganó hace un año la Copa Confederaciones y no optó por alguien con fantasía aparte de Neymar. Con la lesión de este, su ataque se quedó con obreros pero no había arquitecto, además Fred mostró a lo largo de todos los partidos un nivel tan bajo que fue el señalado por los hinchas y se llevó todos los abucheos. 

La camiseta que defendieron en distintas épocas Pelé, Garrincha, Zico, Ronaldo, Romario, Cafú, entre otros, quedó manchada este martes por la humillación, una humillación que no borra las cinco estrellas que llevan sobre su escudo, pero que sí destiñe el color hasta que haya opción de reinvidicación, una que solo puede llegar dentro de cuatro años.

Brasil organizó este Mundial con la ilusión de curar una herida que dolía desde hace 64 años, pero terminaron abriéndola más con una masacre que si no la hubiéramos visto, no la creeríamos. 

Rossana Salazar
@rossanasp

sábado, 5 de julio de 2014

Los héroes inesperados

Foto: fifa.com
David Luiz, Hummels, Van Gaal y Krul se llevaron las miradas en los partidos de cuartos de final. En Argentina, además, destacó el equipo por encima de la individualidad. Los favoritos se metieron a semifinales, sufriendo, pero entraron.

Tal vez los partidos de cuartos de final no nos entregaron el nivel de fútbol que el torneo nos ha mostrado desde el inicio, pero las emociones no pararon. Hubo cosas buenas, espectaculares, malas y tristes.

Alemania siempre está. Cuando todos esperábamos el gol récord de Klose, apareció Hummels para darle el triunfo a los germanos y meterlos por cuarta vez consecutiva a las semifinales del Mundial. El equipo de Joachim Löw no deslumbró, pero con la posesión de la pelota aburrió a Francia para hacerla ver como un equipo desganado, ajeno a la instancia que jugaba y que dejó una pálida imagen con respecto a lo hecho en la fase de grupos.

Brasil no había llegado bien a los cuartos de final, a diferencia de su rival, Colombia. Esto generó que algunos irrespetuosos dieran como favoritos a los 'cafeteros', que eran los que más gustaban pero que no habían vencido a ningún 'grande' en el torneo. Los de Scolari jugaron el mejor primer tiempo que se les ha visto en el Mundial ante una Colombia que salió asustada, seguro superada por la circunstancia en la que estaba.

Esta era la prueba para Colombia y no la aprobó, apenas decoró su nota con la actitud mostrada en los minutos finales, después del descuento de James Rodríguez, quien junto a David Ospina fue lo mejor de su equipo. Brasil, en cambio, se mostró más atento, más impetuoso, sabiendo que no le sobraba nada y dejó como joya el tanto de tiro libre de David Luiz, que con tanta potencia como sutileza, dejó a todos con la boca abierta.

Argentina también llegó con dudas debido a la Messidependencia y la poca aparición del resto del equipo. El '10' albiceleste hizo un gran primer tiempo pero estuvo casi desaparecido en el segundo. Pero esta vez apareció Higuaín y una sólida defensa para evitar que Bélgica, que se va como decepción a pesar de su presencia en cuartos, hiciera daño. Los dirigidos por Alejandro Sabella hicieron casi todo bien del mediocampo para atrás. Demichelis, Garay, Basanta y Zabaleta (sí, ellos) realizaron un trabajo impecable y Romero estuvo siempre atento.

Claro que los belgas dejaron mucho que desear pero Argentina mostró su mejor cara y lo hace en buena hora, para meterse a una instancia a la que no llegaban desde 1990, cuando los dirigía Bilardo y los lideraba un tal Diego Armando Maradona.

De Costa Rica se ha dicho ya casi todo. Una selección que fue sorprendiendo con cada partido y se va del Mundial con la cabeza en alto, eliminada ante Holanda por penales. El técnico holandés, Louis van Gaal, dejó a todos boquiabiertos cuando cambió a su arquero en el minuto 120. Cuando todos nos cuestionábamos el nivel de locura del entrenador, no quedó otra que aplaudir su decisión cuando Tim Krul atajó dos penales, siendo clave en el triunfo naranja. Estudió todo Van Gaal y se metió a semis con el grado de maestro.

No hubo un gran nivel y nos queda la pena de las lesiones de Neymar y Ángel Di María pero el Mundial sigue manteniendo las emociones al máximo. Quedaron cuatro equipos. Los favoritos se impusieron y lo hicieron porque cuando no aparecen las estrellas que esperábamos, llega otro para ponerse el traje de héroe. 

Rossana Salazar
@rossanasp

jueves, 3 de julio de 2014

Esos no eran tan malos

Foto: fifa.com
Clasificó Argentina a los cuartos de final de la mano de Lionel Messi. Clasificó Argentina jugando sin gustarle casi a nadie. Muchos asocian a este Messi de esta Argentina con el Maradona de esa Argentina. Pero hay una diferencia notable.

Uno ve jugar a la Argentina de Sabella y no hay nada que llame la atención más que los chispazos del enano. Es lamentable el bloque defensivo y nula la creación en el mediocampo. El portero está de regular para bueno pero no pasa de ahí. Si el fútbol fuera justo, los albicelestes hubieran dejado ya el Mundial. Pero resulta que el fútbol encuentra la manera de hacer justicia para mantener a los argentinos en Brasil pues en su equipo hay UNO diferente: Lionel Messi. Tantas veces criticado porque no aportaba en la medida de lo esperado a su selección, en este Mundial se ha destapado como el verdadero salvador de los gauchos. Decisivo con sus goles y asistencias en todos los partidos; por él es que Argentina gana, con las justas pero gana.

Los nostálgicos, los que viven esperando encontrar al nuevo rey que la profecía prometía, buscan encontrar el símil de él con Diego Maradona. El Pelusa que, como él, era bajo de estatura pero de gigantesco nivel futbolístico. El Diego que como él, aparecía como una centella para acabar con la lógica y hacer que su equipo siga avanzando en el Mundial de México, en el caso suyo. El último gran capitán que como él, estaba rodeado de un equipo malo… ¿seguro?

Sí, claro, los diez que acompañaban a Maradona en el 86 muy probablemente no hubieran logrado tanto si no fuera porque les tocó Diego Armando en contemporaneidad. Sin embargo no se puede negar que Valdano y Burruchaga hicieron un buen Mundial escoltando el trabajo del ‘10’. Un poco más atrás, Batista, Ruggeri, Brown, Olarticoechea fueron los que corrieron de más y que no tenían empacho en moler a aquel osado inocente que quisiera propasarse y tratar de malograrle la tarde Pumpido, quien supo cuidar muy bien la valla albiceleste. Prácticamente todo el equipo tuvo, al menos, un nivel aceptable. Pasa que el brillo del Pibe de Oro opacaba cualquier destello que pudieran tener los demás.

¿Y Messi con quién está? Me dirán que estuvo el ‘Kun’ hasta la lesión, que anda Higuaín, Di María, Lavezzi y… ¿y? Ninguno de ellos ha dado ni el 50% de lo que se esperaba. Ni hablar de lo que es atrás la cosa pues ahora resulta que el mejor de la cancha es Marcos Rojo quien fue el blanco no de las críticas sino de las burlas por su discreto nivel futbolístico. Eso es una realidad: A Messi, en la cancha, no lo está apoyando nadie. 

Es probable que Argentina siga avanzando pues el rival que tiene en cuartos no es ningún cuco y tiene a Messi jugando en este nivel. Pero en la semifinal se encontrará, finalmente, con un equipo de verdad. Por supuesto estoy suponiendo que su oponente será Holanda que debería desbaratar la ilusión argentina a punta de un juego de conjunto de nivel. Si acaso superara ese escollo y luego llegara a imponerse en la final, obvio que ya estoy hablando de Lio solo y ya no del equipo, habrá que rendirse ante mejor jugador argentino de todos los tiempos y de este Mundial. Sería demasiado milagro, más aún que los de Diego, porque ganarle a los más bravos de hoy, cargando a esos diez muertos, es algo que no lo hace ni D10S.

Diego del Rosario
@ElPelotero6

martes, 1 de julio de 2014

Trama nueva, final conocido

Foto: fifa.com
Francia y Alemania vencieron a Nigeria y Argelia y clasificaron a cuartos de final del Mundial. Los africanos estuvieron cerca de sorprende pero, como era de esperarse, ganaron los de siempre.

Es la historia conocida, acá solemos decir cuando nuestra selección pierde un partido que estuvo cerca de ganar ante un rival superior que "jugamos como nunca y perdimos como siempre". Esto es porque el fútbol sigue diviendo a los grandes de los chicos.

Las diferencias se acortan, como se vio en los partidos de este lunes, pero la mayoría de las ocasiones estas todavía se notan en los resultados. No basta con dominar, controlar el juego o tener ocasiones, para 'matar' a un grande hay que hacerlo todo bien, si no, el final sale de memoria.

Este lunes vimos a una Nigeria que controló a Francia en el primer tiempo, no le permitió casi tener opciones de gol pero tampoco las fabricó. El dominio se mantuvo en los primeros minutos del complemento pero con el 0-0 en el marcador, los galos mejoraron a partir de los 25 minutos y comenzaron a tener opciones.

Con otro nivel jerárquico en sus jugadores con respecto a sus rivales, Francia abrió la cuenta a los 79 y sentenció en el final. Nigeria se quedaba con las manos vacías porque no fue perfecto como necesitaba serlo. No facturó en las pocas que tuvo y cometió errores en las jugadas de los goles. Por error del rival o por mérito propio, a los de Didier Deschamps les daba igual, lo importante era ganar.

Luego fue el turno de Alemania ante Argelia. La gran mayoría pensó que los germanos iban a ganar de manera convincente. Sin embargo, encontramos a un equipo que no pasaba su mejor día y un cuadro africano que sabía controlar al rival y además amenazaba con rápidos contragolpes.

Götze no trascendía, Özil estaba desaparecido, Schweinsteiger equivocaba pases, Boateng era una puerta abierta en la defensa y Müller traicionaba su apellido errando ocasiones de gol. A pesar de todo eso Alemania llegaba pero ahí aparecía el portero Rais Mbolhi para negarles el gol. Argelia también tuvo opciones pero Manuel Neuer fue figura, anticipando los errores de su defensa para evitar la caída de su valla.

Antes del inicio del suplementario, se veía que los argelinos no daban más. Habían soportado de manera increíble por 90 minutos y tenían que seguir luchando por 30 más. Ya no podían. Los alemanes, en cambio, podían seguir. Tenían una vida más y la aprovecharon. En el suplementario se llevaron el partido.

Porque los grandes siempre tienen una vida más, no importa si están jugando bien o regular, no importa si el rival hace un trabajo digno o no, ni siquiera importa si lo merecen. Por algo se les considera grandes, porque casi siempre ponen sus nombres en estas instancias.

Rossana Salazar
@rossanasp

domingo, 29 de junio de 2014

Lo real y maravilloso latinoamericano

Foto: fifa.com
El fin de semana que se acaba dejó atrás una “mini Copa América”. Repasemos sus contrastes, cómo les fue, por qué y qué puede pasar con ellos más adelante. Nos centramos en los “chicos”, en esta ocasión.

Más de una grata sorpresa nos dejó la primera ronda del Mundial. Al menos a los latinos que disfrutamos de la inesperada clasificación de Costa Rica, como punto más saltante al ser la menos probable. También gozamos del pase chileno a los octavos de final pues los sureños tuvieron que enfrentar a los dos últimos finalistas de la Copa del Mundo. No fue menos satisfactorio encontrar que Colombia superó la primera fase con puntaje perfecto y México no se quedó atrás, luego de superar a una complicada Croacia que amenazaba con mandar a los aztecas pronto a casa. Brasil tenía que clasificar y su destino es estar siempre peleando arriba, así que no cabe darle muchas vueltas a su participación; va flojo, pero más temprano que tarde encontrará la brújula. Uruguay también nos alegró, pero cómo logró la clasificación luego de su primer partido y con la actuación de anti héroe Luis Suárez; de no ser por esas circunstancias, su pase a octavos no hubiera resultado tan emotivo. Veamos a los nuevos o a los pendientes que se metieron entre los mejores dieciséis.

La historia no se cambia tan pronto. El mensaje para los chilenos que llegaron a Brasil fue un poco pretencioso. No se trata de criticarles la confianza en sí mismos, pero los objetivos que uno se traza deben ser medibles y alcanzables; los mapochos se quedaron en la primera de estas dos condiciones. El discurso oficial era “venimos a ganar la Copa” y era apoyado con frases menores del tipo “llegó la hora de cambiar la historia”. Algo de eso parecía que se daba cuando superaron a España, pero la verdad es que se trató de una Furia Roja bastante sosegada. Le ganaron con fútbol pero más con la cabeza. Pero la cabeza no siempre alcanza para ganarle a los que juegan más fútbol, ¿se entiende? Perdió contra Holanda en un partido que no se jugaba “nada” y luego no pudo con Brasil en el partido que todos los chilenos entendían como el llamado a ser la verdadera bisagra. 

Tal vez este Mundial sea la bisagra pensando en un proyecto de muy largo plazo que pueda colocar a Chile en la élite del fútbol mundial de manera permanente y no que sea flor de un día como pasa con tantos países que dan fuego con ciertas generaciones pero no se vuelven grandes del universo futbolero. Chile debería apuntar a repetir generaciones de futbolistas como la actual, que le pueden hacer pelea a cualquiera y con la convicción de que se puede. Tarde o temprano (quizás más tarde, pero la paciencia es indispensable) se le dará el gran objetivo. Deben ver a otros países que llevan años trabajando por lo mismo y siguen haciéndolo sin poder aún dar el golpe. A seguir andando este camino, que es el correcto.

En Barranquilla me quedo. Y es que parece que Colombia jugara el Mundial en la ciudad donde es local en las Eliminatorias. La Selección Colombia está acompañadísima en el Mundial brasileño y tendrá su primera prueba de fuego justamente ante Brasil. ¿Cómo que la primera? ¿No ha probado ya su valía? Me van a disculpar los que se han emocionado con los cafeteros, pero la respuesta es no. Ha probado que tiene un plantel rico en técnica y que pasó un nivel básico: el de ganar siempre los partidos ganables. Ni Grecia, ni Costa de Marfil ni Japón son o fueron grandes rivales que pudieron complicar realmente a los dirigidos por José Pekerman. Hay mérito, pero no se puede creer que ellos sean lo máximo ante una exigencia que no pasa de moderada.

¿Y Uruguay tampoco era bravo? Para responder esa pregunta basta pedirle, lector, que haga memoria y recuerde qué pensaba cuando, antes del inicio del Mundial, le pedían que midiera la fuerza de Uruguay con Luis Suárez y sin él. Todos coincidíamos en que los celestes tenían poca o ninguna chance de ir con éxito por Brasil sin el muelón mordelón. Colombia aprovechó su expulsión de la Copa y ganó otro partido ganable. 

Brasil no ha convencido en el ideario común, pero sería más justo decir que no ha gustado. Los locales han tenido rivales mucho más complicados que los que tuvo Colombia (la achorada Croacia, México y la mejor selección chilena de la historia) y llegan cuajados, sin el menor atisbo de soberbia, a jugar contra los colombianos que, por su bien, esperemos que sigan con los pies en la tierra. Brasil vuelve a ser el partido de la historia para un sudamericano; lo será contra Colombia como lo fue contra Chile, y ya sabemos cómo le fue a la Roja.

México lindo y querido. En realidad más querido que nunca este México que prácticamente cada latinoamericano adoptó como suyo. Un exceso de voluntad este equipo que de verde solo tenía la camiseta. Maduro, sobrio, goleador, ordenado, rápido y fuerte. Nunca en su historia tan llena de sinsabores inmerecidos tenía así de clara la posibilidad de tumbarse a uno de los que siempre lo tumban. México suele no poder con Brasil y Argentina por este lado del mundo y tampoco la ve contra Alemania, Italia, es decir, los campeones mundiales y Holanda que aún no se puede colar en dicho grupo. Pues esta vez le tocó probarse a sí mismo que ya podía subir un peldaño justamente ante Holanda y no pudo. Que solo le faltaron diez minutos es una excusa blanda, está maduro pero debe seguir esperando para cosechar.

México lleva años, muchos años y varios Mundiales intentando ponerse encima o a la par de los verdaderos grandes del planeta. Debe ser el equipo que en todo el mundo está más cerca de lograrlo pero sin conseguirlo. Es un ejemplo, pues sigue en su lucha y no baja su nivel; al contrario, cada vez estrecha más la brecha que lo separa del ápice de este deporte. Ojo Chile, que así es como se hace.

Pura Vida. Finalmente queda Costa Rica que logró su clasificación al final del domingo luego de alargarlo más de la cuenta hasta la tanda de los penales. A diferencia de los otros equipos que revisamos líneas arriba, los ticos, que siempre se preocupan por jugar bien, no han jalado la vista del mundo pues salvo una actuación medianamente destacada en 1990, nunca asomó como una posibilidad de colarse a las instancias finales de los Mundiales. Tampoco hizo una gran Copa América (cuando se le invitó) ni sus procesos eliminatorios fueron llamativos como sí ha sido el caso de  Colombia o Chile en más de una oportunidad. Esta vez logró captar la atención de todos pues se bajó con contundencia a los favoritos Uruguay e Italia para quedarse con el primer lugar del grupo sin ajustar mucho en su empate con Inglaterra. 

¿Un proceso no tan nítido o un grupo genial? No importa, la alegría parecía garantizada por el momento espectacular y había que aplastar a Grecia en los octavos (porque era “fácil”). Ya vimos qué pasó: Costa Rica se quedó sin piernas, apenas pudo mantener el ritmo un tiempo y no fue eliminado porque efectivamente Grecia es un rival modesto. La alegría y el mérito son reales, por lo hecho en la primera ronda pero eso ya lo hizo alguna vez. Ahora no ganó el partido ganable, pero vale el hecho de haber eliminado a los helénicos. ¿Está para ganarle a Holanda? Bueno, el partido hay que jugarlo y luego ver si el proceso se aclara para mantener este nivel de alegrías en el país más feliz del mundo.

Diego del Rosario
@ElPelotero6

sábado, 28 de junio de 2014

Fútbol lindo, fútbol cruel

Foto: fifa.com
El Brasil de Neymar y la Colombia de James Rodríguez se metieron a los cuartos de final del Mundial al eliminar a Brasil y Uruguay. Uno lo hizo sufriendo y el otro convenciendo.

Temprano en el estadio Mineirao se vio una de esas definiciones que quedan por siempre en la memoria. Es difícil explicar la dimensión del fútbol, más difícil todavía es explicar la dimensión de un Mundial pero la imagen final del Brasil-Chile lo hace a la perfección.

Neymar tirado en el césped llorando como un niño, Gary Medel y Gonzalo Jara abrazados sin poder contener las lágrimas, Julio César quebrándose en la entrevista posterior y los hinchas en las tribunas con los ojos rojos. Lo que pasó en Belo Horizonte nos demuestra una vez más lo lindo y cruel que puede ser el fútbol.

El horizontal le había negado a Mauricio Pinilla la opción de ser héroe cuando corría el minuto final del tiempo suplementario, pues ese papel iba a ser para otros dos jugadores en ese partido.

Julio César y Neymar. El portero, señalado como villano hace cuatro años cuando Brasil se despidió de Sudáfrica ante Holanda, volvió a ser aclamado tras ser clave al atajar dos penales. Mientras que Neymar, que poco y nada había hecho a lo largo de 120 minutos de juego, asumió la responsabilidad de patear el quinto penal ante la angustiosa mirada de todo un país que había estado al borde de un infarto y que recién pudo encontrar desahogo cuando el chico del Barcelona ejecutó con mucha categoría y posteriormente el palo le negó el gol de Gonzalo Jara. El anfitrión estaba a salvo.

Por lo mostrado, Chile no merecía irse así pero el fútbol no siempre entiende de justicia, aunque sí da revanchas. Dejó todo lo que tenía y más, como lo hizo Medel que jugó desgarrado. Se van con lágrimas pero con la cabeza alta porque no la agacharon para jugar con el campeón, ni con el subcampeón y menos ante el organizador. Brasil también tiene que alzar la mirada, secarse el llanto que dejó la emoción del sufrido triunfo y ver hacia adelante, porque nada será fácil.

Y en el horizonte le aparece Colombia, que no tiene a Falcao pero tiene a James, el chico que ha marcado 5 goles en 4 partidos para hacer bailar a todos los 'cafeteros'. Al frente tuvo a una dolida Uruguay, que no se repuso del golpe que significó perder a Luis Suárez, y aunque intentó hasta el final, se quedó con las manos vacías.

James Rodríguez es hasta ahora el mejor jugador del Mundial pero a Colombia lo respalda un equipo, tal vez el más completo que se ha visto en el torneo. Tiene defensa, contundencia, talento y garra, por si fuera poco tiene a un gran arquero como David Ospina. José Néstor Pekerman ha sabido guiar a este equipo que ahora afrontará su más grande prueba en el torneo, Brasil. 

Neymar y James, el primero con más presión que el segundo, están en su momento y se verán las caras. Sufriendo golpes y llorando alegrías, los chicos se hicieron grandes.

Rossana Salazar
@rossanasp