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| Foto: fifa.com |
El Brasil de Neymar y la Colombia de James Rodríguez se metieron a los cuartos de final del Mundial al eliminar a Brasil y Uruguay. Uno lo hizo sufriendo y el otro convenciendo.
Temprano en el estadio Mineirao se vio una de esas definiciones que quedan por siempre en la memoria. Es difícil explicar la dimensión del fútbol, más difícil todavía es explicar la dimensión de un Mundial pero la imagen final del Brasil-Chile lo hace a la perfección.
Neymar tirado en el césped llorando como un niño, Gary Medel y Gonzalo Jara abrazados sin poder contener las lágrimas, Julio César quebrándose en la entrevista posterior y los hinchas en las tribunas con los ojos rojos. Lo que pasó en Belo Horizonte nos demuestra una vez más lo lindo y cruel que puede ser el fútbol.
El horizontal le había negado a Mauricio Pinilla la opción de ser héroe cuando corría el minuto final del tiempo suplementario, pues ese papel iba a ser para otros dos jugadores en ese partido.
Julio César y Neymar. El portero, señalado como villano hace cuatro años cuando Brasil se despidió de Sudáfrica ante Holanda, volvió a ser aclamado tras ser clave al atajar dos penales. Mientras que Neymar, que poco y nada había hecho a lo largo de 120 minutos de juego, asumió la responsabilidad de patear el quinto penal ante la angustiosa mirada de todo un país que había estado al borde de un infarto y que recién pudo encontrar desahogo cuando el chico del Barcelona ejecutó con mucha categoría y posteriormente el palo le negó el gol de Gonzalo Jara. El anfitrión estaba a salvo.
Por lo mostrado, Chile no merecía irse así pero el fútbol no siempre entiende de justicia, aunque sí da revanchas. Dejó todo lo que tenía y más, como lo hizo Medel que jugó desgarrado. Se van con lágrimas pero con la cabeza alta porque no la agacharon para jugar con el campeón, ni con el subcampeón y menos ante el organizador. Brasil también tiene que alzar la mirada, secarse el llanto que dejó la emoción del sufrido triunfo y ver hacia adelante, porque nada será fácil.
Y en el horizonte le aparece Colombia, que no tiene a Falcao pero tiene a James, el chico que ha marcado 5 goles en 4 partidos para hacer bailar a todos los 'cafeteros'. Al frente tuvo a una dolida Uruguay, que no se repuso del golpe que significó perder a Luis Suárez, y aunque intentó hasta el final, se quedó con las manos vacías.
James Rodríguez es hasta ahora el mejor jugador del Mundial pero a Colombia lo respalda un equipo, tal vez el más completo que se ha visto en el torneo. Tiene defensa, contundencia, talento y garra, por si fuera poco tiene a un gran arquero como David Ospina. José Néstor Pekerman ha sabido guiar a este equipo que ahora afrontará su más grande prueba en el torneo, Brasil.
Neymar y James, el primero con más presión que el segundo, están en su momento y se verán las caras. Sufriendo golpes y llorando alegrías, los chicos se hicieron grandes.
@rossanasp




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