miércoles, 25 de junio de 2014

El fútbol es así, no lo he inventado yo


Foto: fifa.com

Entre tantos hechos fantásticos que nos va dejando este Mundial, ayer Luis Suárez regaló uno de los más alucinantes: lo mordió a Giorgio Chiellini y puso al planeta entero a hablar de lo sucedido.

Nadie se queda sin comentar. Todos tienen algo que decir sobre la conducta de Lucho Suárez. Queda la impresión de que son más los que creen que es un mal ejemplo, un antiético, que no representa ningún valor, que le hace daño al deporte, u otros que creen aún peor pues aseguran que es un “asqueroso” y los más osados sueltan que no debería jugar nunca más al fútbol mediante una ejemplar sanción de la FIFA.

Otros, en la vereda opuesta destacan que su intención de siempre ganar, su atrevimiento y osadía, su valentía, su fe inclaudicable, su espíritu de líder, su cuota goleadora en los momentos más difíciles, entre otras virtudes, lo colocan en un pedestal de ídolo o, cuando menos, un jugador al que siempre quisieras tener en tu equipo porque te da medio partido ganado antes de jugarlo y la otra mitad al final de los noventa minutos.

Siendo que es reincidente en esto de morder a sus adversarios y que en los Mundiales ya se le tiene como un jugador “tramposo” luego de la alevosa mano de penal que cometió contra Ghana en los cuartos de final de la Copa pasada, la voz de sus defensores pierde fuerza ante la arremetida de sus fiscales. La FIFA estaría aceptando iniciarle un proceso ante la presión mediática y hasta sus potenciales nuevos empleadores, como Real Madrid y Barcelona, estarían desistiendo de comprar al delantero uruguayo por sus costumbres antropófagas.

Personalmente, no podría discrepar más con estos clubes españoles pues se estarán perdiendo del mejor atacante del momento en el mundo. Problema de ellos. Ciertamente la FIFA tiene la potestad de castigar al jugador al ver el video, pero si es así, debería sancionar a todos los que cometieron infracciones o acciones dolosas que no hayan sido advertidas por el juez del partido en el momento de la jugada. Lo de Suárez fue una acción de tarjeta roja, sí, lo estipula el reglamento; pero el árbitro no la vio. Si se va a castigar la intención, habría que hacerlo con todos. Si se va a castigar la gravedad de la agresión por el potencial daño que puede hacer, hay jugadas mucho más riesgosas que exponen en un grado más alto al futbolista que recibe la infracción.

Si se quieren evitar este tipo acciones en el futuro, lo que el ente rector debe hacer es estipular en su reglamento que tales o cuales faltas serán penalizadas de ‘N’ forma de ahora en más. Yo creo que un buen desincentivo para quienes quieran cometer faltas tipo Suárez es que se le suspenda por todo el torneo en el que cometió la falta. Es decir, según esta idea, Suárez quedaría automáticamente fuera del Mundial. Suficiente, ¿no creen?

Sin embargo hay un tema mucho más de base que el hecho de que se sancione o no a Luis Suárez. Y es que no todos sienten el fútbol de la misma manera; por hablar del equipo que está al centro, habrá que decir que Uruguay siempre ha jugado así, juega así y seguirá jugando así hasta el día del Juicio Final. La tecnología y el reglamento se perfeccionan constantemente y de manera ininterrumpida para evitar este tipo de situaciones injustas, para castigar a los que van en contra del Fair Play. Sin embargo, los uruguayos siempre encuentran la manera de jugar en el límite de lo permitido o rebasarlo y asumen el riesgo de tener que pagar el costo: una expulsión o una suspensión. Sin embargo, y aquí radica el problema, la saben hacer y dejan renegando a todo el mundo, literalmente. Los futbolistas uruguayos sienten así el fútbol y si el reglamento se modifica para potenciar su rigor, ellos igual encontrarán la manera de seguir jugando al límite y destrozando la paciencia de sus oponentes y de los hinchas defensores de la caballerosidad del deporte. 

Un nuevo inciso en el reglamento no cambiará nada, lo que hay que hacer es aprender a enfrentar rivales como ellos, con todas su mañas y aprender a no caer en sus trucos. La sicología es parte del juego; quiéranlo o no, así es. Si dejas que el otro la maneje mucho mejor que tú, seguirás perdiendo, masticando bronca y quejándote porque “eso no se vale” mientras que ellos no paran de celebrar.

Diego del Rosario
@ElPelotero6

1 comentario:

  1. Muy buena apreciación, sobre todo imparcial y justa, resaltando todos los frentes de la situación.

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