La edición 2014 de la Copa Libertadores
presenta cuatro semifinalistas outsiders. Una reivindicación de los más débiles
dicen hinchas y periodistas, pero hay que mirarla con un poco más de
detenimiento.
Está en la naturaleza humana ponerse del
lado del menos fuerte, del desvalido o del enclenque toda vez que se enfrenta a
un rival poderoso. A todos le da gusto que un equipo chico, cuando vemos
fútbol, le gane a uno grande; incluso al gigante derrotado le causa cierta
ternura que ese pequeñín haya podido rasguñar algo de gloria a sus expensas. De
este modo, por más feo que jugó, todos quisieron a esa Grecia campeona de
Europa, o al Cienciano ganador de la Sudamericana y también al Once Caldas cuando se
hizo de la Copa
Libertadores.
Justamente en esta edición de la Libertadores han
llegado a instancias finales cuatro equipos poco o nada acostumbrados a llegar
tan arriba en la competencia continental. Están el Nacional paraguayo, San
Lorenzo de Almagro, Bolívar de La
Paz y el Defensor Sporting del Uruguay. De ellos solo los
argentinos ya han estado antes disputando partidos semifinales, pero de esto ya
pasó mucho tiempo, desde 1988 la última y la anterior a esa fue en 1960, e la
primera edición de la
Copa. Prácticamente se puede decir que ninguno de estos
equipos ha escrito historia grande en el torneo.
¿Entonces son equipos chicos a los que se
les puede ver condescendientemente? Ciertamente no, puesto que son equipos
grandes en sus respectivos países y todos ellos tienen deudas grandes con sus
hinchadas y consigo mismos por no haber podido hacer una Libertadores memorable
en más de 50 años de competición. Defensor y Nacional son los terceros o
cuartos en popularidad en Uruguay y Paraguay sin haber logrado muchos
campeonatos en sus ligas, y San Lorenzo se hace llamar el “quinto grande” de
Argentina. ¿En qué país hay cinco grandes? Los grandes son dos o tres, cuatro
ya es un exceso; reconocerse quinto y hacerse llamar grande, en opinión
personal, roza la sinvergüencería. Pero
aceptémoslo grande en su país, a San Lorenzo, por convención y para simplificar
la idea de la nota. Y de Bolívar ni hablar, es el equipo más grande de Bolivia,
con una hinchada inmensa y una incalculable colección de títulos a nivel local
y nunca antes pudo meterse entre los cuatro grandes del continente. ¿Son
equipos chicos adorables, pregunto nuevamente? No lo creo.
A su condición de equipos grandes o, al
menos, populares que nunca fueron nada internacionalmente, hay que sumarle el
estilo de juego que han mostrado en la Copa. Cuando Once Caldas y Cienciano ganaron,
eran equipos atrevidos y con un buen juego colectivo en ataque y defensa, lo
que legitimó aún más sus títulos, por si hiciera falta luego de alcanzar los
triunfos. Grecia fue muy defensiva, pero sus contras eran realmente letales y
lograron imponerse en ambas áreas a equipos muy poderosos. Nacional, por
ejemplo, ¿a quién le ganó? Y si bien es cierto ha podido ganar sin llegar a
patear penales, es un equipo que llega más que el promedio y que falla muchos
goles. Se hace poco querible, ¿no?
San Lorenzo se ha mostrado fuerte en
defensa, concentrado y ha sido eficiente en sus contras, pero su propuesta de
juego es bastante básica, casi lo mismo que Defensor Sporting que al menos
puede jactarse de haber vencido al Atlético Nacional, el equipo que pintaba
como el más fuerte de los ocho cuartofinalistas. Los uruguayos tienen un
contragolpe muy bueno pero tiene que considerarse qué tan útil le resultará
ante equipos que juegan a lo mismo que ellos. Dejan poco para la ilusión y
tampoco te invitan a que los adoptes como favoritos.
Bolívar es más atrevido y propone bastante
más cuando juega de local, debe ser la defensa menos fuerte de los cuatro en
carrera pero su ataque se distingue claramente por encima de los demás. Sus rivales
han sido medianamente poderosos y eran favoritos cuando enfrentaron a los
bolivianos, pero estos los mandaron a sus casas. Quizás tienen como pendiente
una gran actuación, una llave ganada con absoluta claridad como para hacerse
del cariño de los hinchas. A pesar de esto, por
juego, pueden ser los que están más próximos a quedarse con la
preferencia del público.
Una Copa Libertadores feona esta del 2014 y
que encima se enfriará por jugarse en año de Mundial. Más triste aún tener la
certeza de que el que gane no tendrá muchas chances de pelear el Mundial de
Clubes, ¿o usted ve a cualquiera de estos tumbándose al Atlético o al Real
Madrid? Que se acabe rápido y venga la siguiente con un mejor nivel, que es lo
que verdaderamente importa.
Diego del Rosario
@ElPelotero6




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