viernes, 16 de mayo de 2014

Mejor sírveme otra Copa




La edición 2014 de la Copa Libertadores presenta cuatro semifinalistas outsiders. Una reivindicación de los más débiles dicen hinchas y periodistas, pero hay que mirarla con un poco más de detenimiento.

Está en la naturaleza humana ponerse del lado del menos fuerte, del desvalido o del enclenque toda vez que se enfrenta a un rival poderoso. A todos le da gusto que un equipo chico, cuando vemos fútbol, le gane a uno grande; incluso al gigante derrotado le causa cierta ternura que ese pequeñín haya podido rasguñar algo de gloria a sus expensas. De este modo, por más feo que jugó, todos quisieron a esa Grecia campeona de Europa, o al Cienciano ganador de la Sudamericana y también al Once Caldas cuando se hizo de la Copa Libertadores.

Justamente en esta edición de la Libertadores han llegado a instancias finales cuatro equipos poco o nada acostumbrados a llegar tan arriba en la competencia continental. Están el Nacional paraguayo, San Lorenzo de Almagro, Bolívar de La Paz y el Defensor Sporting del Uruguay. De ellos solo los argentinos ya han estado antes disputando partidos semifinales, pero de esto ya pasó mucho tiempo, desde 1988 la última y la anterior a esa fue en 1960, e la primera edición de la Copa. Prácticamente se puede decir que ninguno de estos equipos ha escrito historia grande en el torneo.

¿Entonces son equipos chicos a los que se les puede ver condescendientemente? Ciertamente no, puesto que son equipos grandes en sus respectivos países y todos ellos tienen deudas grandes con sus hinchadas y consigo mismos por no haber podido hacer una Libertadores memorable en más de 50 años de competición. Defensor y Nacional son los terceros o cuartos en popularidad en Uruguay y Paraguay sin haber logrado muchos campeonatos en sus ligas, y San Lorenzo se hace llamar el “quinto grande” de Argentina. ¿En qué país hay cinco grandes? Los grandes son dos o tres, cuatro ya es un exceso; reconocerse quinto y hacerse llamar grande, en opinión personal, roza la sinvergüencería.  Pero aceptémoslo grande en su país, a San Lorenzo, por convención y para simplificar la idea de la nota. Y de Bolívar ni hablar, es el equipo más grande de Bolivia, con una hinchada inmensa y una incalculable colección de títulos a nivel local y nunca antes pudo meterse entre los cuatro grandes del continente. ¿Son equipos chicos adorables, pregunto nuevamente? No lo creo.

A su condición de equipos grandes o, al menos, populares que nunca fueron nada internacionalmente, hay que sumarle el estilo de juego que han mostrado en la Copa. Cuando Once Caldas y Cienciano ganaron, eran equipos atrevidos y con un buen juego colectivo en ataque y defensa, lo que legitimó aún más sus títulos, por si hiciera falta luego de alcanzar los triunfos. Grecia fue muy defensiva, pero sus contras eran realmente letales y lograron imponerse en ambas áreas a equipos muy poderosos. Nacional, por ejemplo, ¿a quién le ganó? Y si bien es cierto ha podido ganar sin llegar a patear penales, es un equipo que llega más que el promedio y que falla muchos goles. Se hace poco querible, ¿no?

San Lorenzo se ha mostrado fuerte en defensa, concentrado y ha sido eficiente en sus contras, pero su propuesta de juego es bastante básica, casi lo mismo que Defensor Sporting que al menos puede jactarse de haber vencido al Atlético Nacional, el equipo que pintaba como el más fuerte de los ocho cuartofinalistas. Los uruguayos tienen un contragolpe muy bueno pero tiene que considerarse qué tan útil le resultará ante equipos que juegan a lo mismo que ellos. Dejan poco para la ilusión y tampoco te invitan a que los adoptes como favoritos.

Bolívar es más atrevido y propone bastante más cuando juega de local, debe ser la defensa menos fuerte de los cuatro en carrera pero su ataque se distingue claramente por encima de los demás. Sus rivales han sido medianamente poderosos y eran favoritos cuando enfrentaron a los bolivianos, pero estos los mandaron a sus casas. Quizás tienen como pendiente una gran actuación, una llave ganada con absoluta claridad como para hacerse del cariño de los hinchas. A pesar de esto, por  juego, pueden ser los que están más próximos a quedarse con la preferencia del público.

Una Copa Libertadores feona esta del 2014 y que encima se enfriará por jugarse en año de Mundial. Más triste aún tener la certeza de que el que gane no tendrá muchas chances de pelear el Mundial de Clubes, ¿o usted ve a cualquiera de estos tumbándose al Atlético o al Real Madrid? Que se acabe rápido y venga la siguiente con un mejor nivel, que es lo que verdaderamente importa.

Diego del Rosario
@ElPelotero6

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